Hace unas semanas, paseando con Martha, encontramos una pista extraordinaria que desconocíamos. Goya, el genio, está enterrado a pocos metros de donde vivimos ahora, en la ermita de San Antonio de la Florida: uno de los tesoros desconocidos de Madrid.
Si todos los turistas que van al Prado supieran que en la Florida se encuentran los frescos más extraordinarios de la ciudad, que fueron pintados por Goya, que la visita es gratuita y que junto a los frescos se encuentra la tumba, humilde y sencilla, del pintor aragonés...vaya esto sería un peregrinar infinito. (Atención novelistas, aquí hay pasta para una novela Vinciniana...)
Pero no, discreción hasta la eternidad. No hay grandes anuncios ni señales muy visibles. Y lo cierto es que los frescos, que contemplé el sábado por la mañana, en el 261 aniversario del nacimiento de Goya, conmueven.
Y no hay que pagar. Milagroso San Antonio.