2 de octubre no se olvida.
No lejos de aquí, en el hermoso parque de Oeste, se encuentra una escultura que conmemora la independencia de México. El representado es el cura Hidalgo, uno de los padres de la independencia mexicana. Y junto a su figura, hace apenas tres semanas, se realizó un acto simbólico (como todos los años) de celebración de la Independencia de México. 15 de septiembre. Lo simbólico: asiste el embajador, personal de la embajada, mexicanos, mexicanas y se canta y ya está. Es un día de fiesta.
Tal vez Zermeño, el embajador premiado con este destino goloso que es España (conviene leer sus recientes méritos), haya conmemorado esta fecha hoy (cómo se apoderan los políticos de los símbolos del pueblo). Quizá no lo haya hecho. Quién sabe dónde estaba él hace 39 años. No en el PRI, al menos...
Hoy, como todos los 2 de octubre desde hace 39 años, se recuerda la matanza de los estudiantes, de los civiles, de los inocentes, en la plaza de las Tres Culturas, en la plaza de Tlatelolco. La matanza que organizó el gobierno del tirano Díaz Ordaz con su secretario de Interior (luego presidente), Luis Echeverría, al frente. Fin a las esperanzas de miles de estudiantes, obreros, madres, maestros...los que siempre pagan en México. Sangre sobre la piedra, zapatos sin dueños, dolor y silencio. Y la bota negra del miedo sobre las cabezas. El terror de la dictadura olímpica, que era inminente, arrasó todo.
Una lectura imprescindible: "La noche de Tlatelolco", de Elena Poniatowska.
Un dolor que hay que oír, que hay que pasar por el corazón cada 2 de octubre.
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1 comentario:
Javi, me gusta como escribes... Sigo atenta a tus entradas.
:)
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