lunes, 19 de noviembre de 2007

Sobre las ideas y el "¡Por qué no te callas...!"

Seguramente no será un precedente, pero la imprecación del señor Borbón al señor Chávez ha desatado un arrebato de ingeniosidad que merece la pena observar.

Lo traigo al terreno de las ideas, de la creatividad, de los mecanismos que estimulan el ingenio y que con otros ingredientes podrían dar mucho más de sí.

Porque lo cierto es que han ido a converger varios elementos que pueden explicar todo el torrente de experimentos (la mayor parte para incrementar el lucro de unos avispados) que todavía durarán días y algunas semanas (hasta fin de año, más o menos).

ELOGIO DEL ASOMBRO (AH!)
El asombro es la chispa que hace prender todo lo demás. Asombro ante una conducta inesperada (rompió pues la monotonía, lo aburrido, lo de siempre) y en un grado máximo por ser quién era el emisor (el Rey Juan Carlos, personalidad a la que no conocíamos en esta faceta), por lo que dijo, dónde y por cómo lo dijo (fuera de sí, en un acto público, tuteando...) y por ser quién era el destinatario del mensaje (el presidente Hugo Chávez, orador de verbo incansable y discurso predecible que no había recibido en público una reprimenda tal en muuuucho tiempo). Todo esto, agitado, en el escenario conocido, cámaras de televisión y micrófonos de radio así como el espectacular difusor de vídeos que es internet, todo esto fue el cóctel mágico para estimular reacciones de todo tipo con un denominador común, y este es el segundo elemento: EL JÁ!, LA RISA que va unida a los politonos (voz inesperada que llama la atención), fotografías trucadas (lo de siempre pero con otros protagonistas que lo hacen extraordinario), webs con la frase, camisetas con la frase... y mucho más que los semiólogos estarán analizando ahora.

Por mi parte sólo quería dejar constancia de la importancia del asombro, de la búsqueda consciente o inconsciente del asombro como mecanismo para la creación cotidiana y para romper los estereotipos y parámetros excesivamente previsibles que hacen de nuestra labor diaria un ejercicio más parecido al "día de la marmota" que a una salida de tono mayestática...
Y del gran potencial que tiene cuando va unido con algo que nos despierta la hilaridad, la sonrisa, la carcajada. Algo tan extraordinario que todavía buscamos a alguien que nos explique por qué nos reímos...(rindiendo homenaje al padre de la idea, Arthur Koestler: Ajá! del descubridor, Ja! de la risa y el Ah! del asombro artístico.


Asombro + Humor + Voluntad de acción = Impacto seguro

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