viernes, 7 de marzo de 2008

Hasta siempre

...suena Tannhauser en el CD. Madrid despierta. El rumor que nunca duerme ya es cada vez más intenso. El río ahí sigue. El invierno todavía está presente en la Casa de Campo. Los árboles de Aniceto Mariñas, tan cerca del río, todavía no han perdido todas sus hojas secas. Son las contradicciones de estos tiempos. La primavera está al lado y parece que tenemos el otoño a las puertas... Pero los brotes verdes y la flor ya han asomado y eso, eso es imparable.

Después de un año dejo este piso. Dejo el Paseo de la Florida que seguirá con su ritmo más tranquilo, más cercano al campo que a la ciudad. Viendo como escapan los coches hacia la carretera de La Coruña o hacia el campus. Con Príncipe Pío como testimonio de la adaptación de lo antiguo a lo contemporáneo...triste adaptación a veces. Con la ermita, y el CAmpo del Moro, y la Ribera de Manzanares, colonia casi heroica en ese final, y ese río que levanta la cabeza de vez en cuando.
El perfil del parque de atracciones me lo quedo grabado, también el surtidor del lago y esos atardeceres tan largos y tan...atardeceres.

Y lo mundano. El horno de San Antonio y su bizcocho, El Urogallo y su fantásticas tapas. Los parques, el Vergel, los kioskos de periódicos. Y el chino de al lado, con la fruta siempre dispuesta.

Vuelvo pronto pero será de visita. Para comenzar a hacer de estos instantes, y de los que ya se fueron, un nuevo recuerdo, una nueva sonrisa triste de melancolía. Algo que recordar y contar.

Madrid, me voy otra vez.

Hasta siempre!

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