lunes, 19 de marzo de 2007

Visión desde un lago

PROCEDIMIENTO PARA RECONCILIARSE CON LA CIUDAD DE MADRID.

Al final de un día de lluvia, cuando se respira limpio, como 200 años atrás (Goya presente) hay que dirigir la vista, los pasos, el único objetivo, hacia el mejor mirador de la ciudad.
¿La mejor hora? Cuando cae el sol. ¿El trayecto? Si es por metro, línea 1o parada Lago. No es difícil llegar desde ahí a las terrazas que divisan la ciudad. El sol brillará entonces sobre la superficie del lago artificial, sin molestar, y bañará con respeto todas las fachadas del poniente. Desde el faro de Moncloa, el edificio del Rectorado complutense y las fachadas de Rosales, hasta la Torre de Madrid, el Palacio Real o la cúpula de San Francisco.
Y rodeado de árboles.
Conviene sentarse y respirar suavemente, varias veces, con los ojos bien abiertos.
Entonces, los pensamientos oscursos desaparecerán y cualquier agravio recibido en la ciudad, quedará borrado.

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